La Misericordia come fuente de unión entre los pueblos

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El Santo Padre espera que este Año Jubilar vivido en la Misericordia pueda favorecer el encuentro entre regiones y religiones distintas en la propia tierra y en el mundo. En éste Domingo de Pentecostés recordamos como el Espíritu Santo entró en María y en los Apóstoles dándoles el don del entendimiento y de las lenguas de las tierras en aquel entonces, conocidas. Ellos tenían que ser testigos de Cristo a todo el mundo y unir diferentes culturas al Cuerpo de Dios: Jesús.

Hoy en día el reto es lo mismo. Hay que buscar, entre las diferentes culturas, más bien lo que nos une en vez de lo que nos separa. Las ideologías humanas buscan el exacto contrario pero no es esto que quiere Dios.

Dios quiere que, de una vez, entendamos que somos realmente todos hermanos, todos hijos de Dios y, como cristianos, tenemos el deber de hacer conocer a Jesús a aquellos que todavía no Le conocen. Buscar el Armonía en vez que el caos y solo se puede conseguir dejándonos sumergir por la Misericordia de Dios.

El Espíritu Santo es la Fuente de ésta energía de Amor que es el atributo más grande de Dios. Por lo tanto, aprovechamos de ésta semana de Pentecostés para pedir al Espíritu Santo de venir entre nosotros para darnos la iluminación.

¡Veni Sancte Spiritu!

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