Solemnidad Sagrado Corazón de Jesús – El Milagro de Buenos Aires

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn ocasión de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús que se celebrará hoy por la tarde a las 18:30 (y en donde se consagrará nuestra Parroquia a la Divina Misericordia) quiero dedicar este artículo sobre el Milagro de Buenos Aires producido en el 1996 donde una Hostia Consagrada se convirtió en un trozo de corazón vivo. En aquel entonces era Cardenal de Buenos Aires Jorge Bergoglio, nuestro actual Papa Francisco.

A las siete de la tarde el 18 de agosto de 1996, el P. Alejandro Pezet decía la santa misa en la iglesia católica Santa María del Barrio de Almagro, de Buenos Aires. Cuando estaba terminando la distribución de la Sagrada Comunión, una mujer se acercó para decirle que había encontrado una hostia descartada en un candelabro en la parte posterior de la iglesia.

Al ir al lugar indicado, el P. Alejandro vio la hostia profanada. Puesto que él era incapaz de consumirla, la colocó en un recipiente con agua y lo guardó en el sagrario de la capilla del Santísimo Sacramento.
El lunes, 26 de agosto, al abrirse el sagrario, vieron con asombro que la hostia se había convertido en una sustancia sanguinolenta. El párroco informó al cardenal Jorge Bergoglio, quien dio instrucciones para que la hostia fuera fotografiada de manera profesional.

Las fotos fueron tomadas el 6 de septiembre. Muestran claramente que la hostia, que se había convertido en un trozo de carne ensangrentada, había aumentado considerablemente de tamaño.

ANÁLISIS CLÍNICOS

Por varios años la Hostia se mantuvo en el tabernáculo, y todo el asunto en un secreto estricto. Dado que la hostia no sufrió descomposición visible, entonces el cardenal Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, decidió hacerla analizar científicamente.
Una muestra del tejido fue enviada a un laboratorio en Buenos Aires. El laboratorio reportó el hallazgo de células humanas rojas y blancas, de sangre y de tejido de un corazón humano.

El laboratorio informó además de que la muestra de tejido parecía estar aún con vida, ya que las células se movían o latían como lo harían en un corazón humano vivo.

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